La seguridad integral
14 Jul, 2020

En muchas ocasiones una escueta “memoria de seguridad”, pretende suplantar el criterio facultativo del Director de Seguridad con su pormenorizada y metódica tarea profesional.

La realidad del sector de la seguridad en nuestro país pone en evidencia un elevado número de ejemplos en los cuales se ejecutan implantaciones de dispositivos de protección sin un elemental y previo análisis.

La solución de un problema de seguridad no se puede enfocar desde una óptica incompleta o bien usando la “geometría” de sistemas o medios, o que la economía se convierta como el único eslabón a tener en cuenta en la implementación de un sistema.

Debe pues ser el resultado de un estudio profesional dirigido por un especialista en la disciplina, como lo es el medico cuando un paciente lo visita; este no le indica que medicamento ha de recetarle, sino que le explica los síntomas y es el facultativo quien dispone el tratamiento a dispensar.

¿Por qué entonces en un área de importancia capital para la protección de la vida, la integridad física y el derecho a la propiedad, los Directores de Seguridad no somos acreedores del mismo respeto en cuanto al criterio profesional?  Esa es una pregunta de difícil respuesta, con componentes sociológicos que escapan a este artículo.

Un dispositivo de seguridad integral deberá ser el resultado de un estudio profesional realizado por un experto que asegure la consideración de: Amenazas-Riesgos-Vulnerabilidades.

Una metodología analítica rigurosa y exhaustiva que será proporcional en tiempo empleado  y método a la envergadura y complejidad  del objeto de protección, sin menoscabar en ningún caso  la importancia de este; podemos hablar de un dispositivo de seguridad en un Hospital General, pasando por una Central de producción de Energía, un Estadio Deportivo, un Evento de pública concurrencia, un plan de seguridad personal VIP, hasta un domicilio particular.

La seguridad no es algo indeterminado ni encorsetado sino que es “un traje a medida”.

La consideración de todas y cada una de las vulnerabilidades en correspondencia con las amenazas existentes y los riesgos en análisis probabilístico constituyen posteriormente la aplicación sistemática de las soluciones precisas; las cuales nunca serán arbitrarias o caprichosas sino necesarias.

Estos elementos se originan en la propia existencia de la seguridad, protección de personas, bienes e información, a saber:

  • El Objeto de Protección.
  • Las Amenazas
  • El Espacio y El Tiempo
  • Los medios de protección: físicos, electrónicos, humanos y procedimentales.

Ello debe incluir inexcusablemente: Estudio de Campo sobre el terreno, valoración de medios actuales o iniciales y trabajo de gabinete en base a la información obtenida  de la inspección visual y de la persona o personas interesadas.

  • Estadísticas de comisión de delitos en la zona objeto de protección.
  • Estadillo de eventos, incidentes y siniestralidad acaecidos.
  • Medios de protección actuales y su estado.
  • Presupuesto disponible.

Coherencia y proporcionalidad de la implantación de medios

En definitiva; solo una cultura organizacional de seguridad  en las empresas, entidades y  particulares y  el reconocimiento del  valor de la aportación profesional del Director de Seguridad, única figura legislada al amparo de la Ley de Seguridad Privada 5/2014 de 4 de Abril, puede proporcionar  las garantías de las  que sin duda el Cliente es acreedor y el asesoramiento Técnico, Legal y procedimental que un usuario de servicios de seguridad merece; y que difieren diametralmente de la mera celebración de un contrato de servicios basado en la operación matemática: números de horas prestadas X precio hora €.

Autor:
Andrés Céspedes Ruiz
Director de Seguridad de SEPROMAX
Jefe de Seguridad de SEPROMAX
Perito Judicial en Seguridad Privada e Incendios
Profesor habilitado de Seguridad Privada
Auditor de Seguridad.

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